Muy queridos amigos:
 obisponios
     Ya sé que seguís aprendiendo quién es Jesús y que estáis haciéndoos muy amigos suyos. A mí también me enseñaron a serlo y, os digo una cosa, ha sido lo más importante que aprendí: ser amigo de Jesús. Ahora de mayor, me he dado cuenta de algo que no sabía, creo que no puse atención cuando me lo explicaron seguramente, resulta que es Él quien nos busca antes que nosotros para ser amigos suyos.
 
     Seguro que algunos ya lo sabíais, pero os lo voy a contar. Nos lo enseña el evangelista San Lucas. Un día Jesús fue a enseñar a una Ciudad que se llamaba Jericó. Cuando caminaba por  un paseo, el más importante de aquella ciudad, un hombre que se llamaba Zaqueo, quería verle. Resulta que era muy bajo de estatura, lo que hizo fue subirse a un árbol porque iba a pasar por allí. Lo pensó bien.


 
     Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos al árbol y le dijo a Zaqueo: “date prisa, baja del Árbol, porque quiero ir a tu casa para comer contigo”. Yo creo que no se cayó del árbol del susto porque debía estar bien agarrado a las ramas, pero menuda sorpresa que debió llevarse. Le prepararía una comida de lo mejor que tenía y al final se hicieron tan amigos, que, fijaos bien, de todo lo que había robado Zaqueo, porque se quedaba con lo de otros, devolvió cuatro veces más y, de lo suyo, pues tenía mucho dinero, les dio la mitad a los pobres.
 
   Como ya habréis pensado algunos lo que quería Jesús era no sólo comer en su casa sino, sobre todo, hacerse amigo de Zaqueo y lo consiguió. Veis que es Jesús quien nos invita a estar con él, para que le recibamos en nuestra casa que es “nuestro corazón”. Si  le dejamos entrar nos hace alegres y felices “amigos suyos”, como Zaqueo, que, por cierto, siguió siendo su amigo ya para siempre. Hasta podíais dibujar en casa este precioso encuentro.
 
     Ya termino. Antes quiero recordaros que están ya muy cerca unas fiestas muy importantes para los cristianos: El DÍA DE LA INMACULADA, la Fiesta de nuestra Madre del cielo y LA NAVIDAD en que celebramos el nacimiento de Jesús.
 
     No sé como las celebrasteis el año pasado pero piénsalo con tus amigos y amigas de la Catequesis o del Colegio. Algunos se les olvida, pero los niños y niñas de Jaén saben preparar una sorpresa para la Virgen María, en la fiesta de la Inmaculada, poner el Nacimiento para verle a Jesús en el portal de Belén. Así vamos haciéndonos amigos, cada año más, de Jesús y de la Virgen María.
 
     Saludos para vuestros padres, sacerdote, profesores y catequistas de vuestro obispo.
 
     + RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ
     OBISPO DE JAÉN

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