domingoQueridos fieles, todos los días del año tenemos presente a nuestra Patrona la Virgen del Alcázar y ahora nos estamos preparando para celebrar unos días (novena) muy especiales para todos aquellos que amamos la Virgen María.
Como sabéis, vamos mes a mes avanzando en el Año de la Fe, promulgado por el Papa Benedicto XVI y continuado por el Papa Francisco, porque hacen falta personas que quieran ser testigos de la fe.
Este Año de la FE pretende ayudar a los creyentes a profundizar en su fe para renovar la alegría de creer en Jesucristo y caminar tras sus huellas.

La Virgen María en nuestro camino de fe, de seguimiento a su hijo Jesús, es muy importante por ello vamos a recordar algunos momentos de María en el Evangelio: «Dichosos los que no han visto y han creído» (Jn 20, 29). María encarna la actitud del verdadero creyente: se fía, confía y espera aún sin ver. Obedece desde una inspiración interior, desde un convencimiento profundo.

En la boda de Caná de Galilea: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). El milagro, siempre, responde a la perseverancia de la fe. María, ante todo, fue una mujer que manifestó una sencilla pero profunda fe. Desde la fe pedía, sugería, guardaba silencio o estaba al pie de la cruz.

Al decir que María estaba de pie junto a la cruz, el evangelista san Juan (cf. Jn 19, 25) nos da a entender que María se mantuvo llena de valentía en ese momento dramático. Tal vez fue el momento culmen y más difícil de su peregrinación en la fe y con la fe. Pudo estar de pie porque su fe se conservó firme. En la prueba, María siguió creyendo que Jesús era el Hijo de Dios y que, con su sacrificio, transformaría el destino de la humanidad.
La resurrección de su Hijo fue la confirmación de la fe de María. Más que en cualquier otro, la fe en Cristo resucitado transformo su corazón en el mas autentico y completo rostro de la fe, que es el rostro de la alegría.

Por lo tanto en este Año de la Fe, nos dejamos acompañar por nuestra Madre, que aquí en nuestra Iglesia de Baeza tiene abundantes advocaciones que nos ayudan a vivir nuestro amor por Ella. María que es la primera creyente y la primera evangelizadora, nos ayuda a descubrir y profundizar en nuestra fe en Dios, y así compartirla con otras personas, de esta forma estamos evangelizando, para que así acepten en su vida el proyecto de Jesucristo.
Hacen falta que en este año de la Fe nos dejemos influenciar por María, por San Pedro, San Pablo y por nuestro Patrón San Andrés, por San Juan de Ávila, por San Pascual Bailón, por San Francisco de Asis, por San Juan de la Cruz, etc…  por tantas personas que en su maduración de la fe consiguieron ser testigos validos para otras personas, y así como ellas transmitir la Fe en Dios, que nos hace tanto bien a nosotros y a las personas con las que convivimos.  Hemos de ser testigos valientes si de verdad hemos aceptado a Jesús de Nazaret en nuestra vida diaria.  Se necesitan para esta nueva evangelización tan necesaria personas en todos los ámbitos de la sociedad y de la familia cristiana en particular, primera responsable de conocer y dar a conocer y vivir el Evangelio del Hijo de María.   Se necesitan personas normales, sencillas, humildes, con más o menos conocimiento, con más o menos años, personas alegres y gozosas de sentirse amados por Dios y por María, que lleven el tesoro de la fe en sus corazones, y ser capaces de responder a la llamada de Jesús a sus discípulos aquí y ahora, viviendo la experiencia de Dios como Buena Noticia. 

Que María, la Virgen del Alcázar, en el Año de la Fe, nos siga ayudando a transmitir y reavivar nuestras convicciones cristianas. Su mano anima, protege y riega sin medida nuestros trabajos apostólicos.
SANTA MARÍA DEL ALCÁZAR, RUEGA POR NOSOTROS
¡ VIVA LA VIRGEN DEL ALCÁZAR ¡    ¡ VIVA LA PATRONA DE BAEZA !

Domingo-Antº Pérez Fernández
Párroco y Capellán



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