noguerraDurante los últimos días, el papa Francisco están centrando gran parte de su atención en la dramática situación que se vive en Siria. Para mañana sábado 7 de septiembre, ha convocado una jornada de oración y ayuno “para implorar de Dios el gran don [de la paz] para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo”.
Entre las siete de la tarde y las doce de la noche, el Papa se reunirá en la Plaza de San Pedro con todos los fieles que lo deseen para celebrar una vigilia de oración y penitencia.
La iniciativa tendrá eco en otras muchas ciudades del mundo y también en las diócesis españolas. “¡Que se eleve fuerte en toda la tierra el grito de la paz!”, repitió Francisco en la audiencia general del miércoles 4.
Carta a los líderes del G-20
Ayer jueves día 5, el Papa ha enviado un mensaje al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, en el marco de la reunión del G-20 que se está celebrando estos días en San Petersburgo.


Entre otros asuntos de carácter financiero y económico (“La economía mundial crecerá realmente en la medida en que sea capaz de permitir una vida digna para todos los seres humanos”, escribe el Pontífice), Francisco se ha referido también a la posible intervención armada de los países occidentales sobre Siria.
“Duele constatar que demasiados intereses de parte han prevalecido desde el comienzo del conflicto sirio, impidiendo encontrar una solución que evitase la inútil masacre de la que estamos siendo testigos. Los líderes de los países del G-20 no permanezcan inertes ante el drama que vive desde hace ya demasiado tiempo la querida población y que corre el peligro de acarrear nuevos sufrimientos a una región sometida a duras pruebas y necesitada de paz”.
“A todos y cada uno de ellos –especifica el Papa–, lanzo un apremiante llamamiento para que ayuden a encontrar maneras de superar los diferentes contrastes y abandonen toda pretensión vana de una solución militar. Que haya, más bien, un nuevo compromiso de buscar con valentía y determinación, una solución pacífica a través del diálogo y la negociación entre las partes interesadas con el apoyo unánime de la comunidad internacional”.
El Papa concluye afirmando que reza por un resultado fructífero de los trabajos del G-20 y pide a su vez oraciones para él.
Condena al uso de las armas químicas
El pasado domingo, a la hora del Angelus, Bergoglio ya había utilizado palabras muy vehementes para hacerse intérprete del “grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz!”.
Poco más adelante, declaró que su corazón “está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo”.
“Hago un fuerte llamamiento a la paz –prosiguió–, un llamamiento que nace de lo más profundo de mí mismo. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor ha ocasionado y ocasiona el uso de las armas en ese atormentado país, especialmente entre la población civil inerme! Pensemos: cuántos niños no podrán ver la luz del futuro. Condeno con especial firmeza el uso de las armas químicas. Les digo que todavía tengo fijas en la mente y en el corazón las terribles imágenes de los días pasados. Hay un juicio de Dios y un juicio de la historia sobre nuestras acciones, del que no se puede escapar. El uso de la violencia nunca trae la paz. ¡La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia!”.
Además, en su cuenta oficial de Twitter, el pontífice argentino recuperó el grito de Pablo VI en su histórico discurso, el 4 de octubre de 1965, en la sede de la ONU:
“¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!”.

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