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 «El Papa pidió un anillo simple, austero, no ostentoso y fácil de llevar».

La joyería Capdevila de Barcelona se ocupó de elaborar la pieza por encargo del Vaticano
 
El Papa Francisco muestra su anillo
Los guiños de austeridad que el Santo Padre ha dado desde que fue investido no dejan de sorprender. El automóvil en el que viaja, el báculo que utiliza, su vestimenta y ahora también su anillo. En época de crisis mundial, la gente agradece que el timonel de la Iglesia se incline por la sencillez.
Al día siguiente de que fuese nombrado sucesor de San Pedro, un cardenal italiano muy cercano a él contactó con la joyería Capdevila, ubicada en el centro de Barcelona, y le encargó un anillo para el Papa. «Llevamos más de ocho años trabajando para este cardenal, le hemos hecho anillos y pectorales», explica Manel Capdevila Coral, bisnieto del fundador de la casa joyera, que destaca por su discreción, obras únicas y trazos sencillos y modernos. Fue justamente eso lo que llamó la atención de Bergoglio, que pidió que su anillo fuera «una pieza simple, austera, no ostentosa y fácil de llevar».


Otra de las directrices que la joyería recibió de parte del amigo del sumo pontífice, con quien se comunicaron por correo electrónico y teléfono, fue que debía ser hexagonal y con una cruz. Además, el anillo tenía que ser de plata y llevar grabada la inscripción «Franciscus Episcopus Romae» (Francisco, obispo de Roma), la fecha de la elección del papado en números romanos (13 de marzo de 2013) y dos ángeles. Para asegurarse de que la pieza encajara en el dedo del Papa, los orfebres realizaron varios moldes sencillos que enviaron a Roma para que el Pontífice se los probara. Dos meses después del encargo, el anillo, fabricado a mano en Barcelona, se envió al Vaticano. «Hemos recibido la noticia de que ha sido de su agrado», comentan desde la joyería.
Elaborado en plata, rompe la tradición de usar el oro para el «anillo del pescador»
La petición de austeridad del Papa fue una «complicación» a la hora de su elaboración. «Cuando haces una pieza, intentas que lleve un trabajo considerable», comenta el joyero, sobre todo si se trata de una pieza que tendrá la repercusión que ésta está teniendo. Al final, lograron imprimirle un toque muy particular de la casa Capdevila: unas rayas asimétricas grabadas en el exterior del aro que «simbolizan la diversidad de los seres humanos». «Nos reconocemos en este anillo y creo que la gente que conoce nuestro trabajo también podrá hacerlo», explica el joyero barcelonés en su tienda ubicada en la calle Consejo de Ciento, a media manzana del Paseo de Gràcia. Los Capdevila prefieren la discreción, quizás por eso hayan sido elegidos por el Papa para realizar este anillo que el Santo Padre utiliza para las audiencias. «Preferimos no hablar del precio, creemos que es un dato que no tiene importancia», agrega Capdevila.
Desde ayer que salió a la luz la noticia de que esta casa joyera realizó una pieza para el Santo Padre, han recibido varias llamadas de gente interesada en tener un anillo igual. «No tenemos ninguna intención de hacer más anillos como éste. No somos comerciantes, nos gustan las piezas únicas», explica. Aún así, supone que quizás la noticia repercutirá positivamente en sus ventas. «Ya nos pasó después de que hicimos el Sagrario de la Sagrada Familia, nos llamaban para que hiciéramos alguna otra pieza», apunta el barcelonés, formado en el taller familiar.
 
De hecho, fue a raíz de que el cardenal italiano amigo del Pontífice viese los trabajos de la casa Capdevila en el monasterio de Montserrat que se puso en contacto con ellos hace ya casi diez años. «Imagino que es una persona que le interesa el mundo más creativo», argumenta. Además de las puertas del camarín de la Virgen de Montserrat, la casa barcelonesa ha elaborado también un báculo para el abad de Poblet, así como anillos y pectorales para el abad de Montserrat y los obispos de Terrassa, Solsona y la Seu d'Urgell.
Al ser investido, el Papa recibió un anillo del pescador, como dicta la tradición. Sin embargo, el suyo, a diferencia de los de sus predecesores que eran de oro, es de plata dorada y está realizado con un molde que elaboró el orfebre Enrico Manfrini para Pablo VI. Aún así, Jorge Mario Bergoglio no lo utiliza demasiado y es más común verle portando un anillo más sencillo, que usaba desde que era obispo de Buenos Aires. «Yo imagino que encuentra el anillo del pescador grande y pesado», explica el joyero catalán.
Al cuestionarle sobre si éste ha sido su cliente más importante, Capdevila da nuevamente una lección de sencillez. «El cliente más importante son todos, quizás éste sea nuestro cliente más reconocido, pero no hay cliente grande ni pequeño, todos son iguales», comenta muy serio. Sin duda, una respuesta que a Francisco le dejaría muy satisfecho por haber elegido a esta casa joyera barcelonesa para hacerle una pieza tan personal como un anillo.

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