Para el CIS, por primera vez hay una generación con una posición no religiosa mayoritaria 
Cada vez menos españoles se reconocen como católicos, 
y menos son los que afirman asistir a oficios religiosos, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). 
Su último estudio revela que un 67,8% de los encuestados se declararon católicos, un descenso de tres puntos en un año y de diez en una década (78,6% en 2004). 
De los que se declaran católicos o creyentes de otra religión, el 61% no acude “casi nunca” a oficios religiosos. Una caída que se inscribe en un proceso de secularización que se desarrolla de forma “continuada y progresiva”, según los sociólogos. 
“El descenso es grande porque la identificación católica tiene que ver más con la identidad cultural que con la religiosa. En la medida en que van creciendo personas que no se han socializado en un ambiente familiar o escolar católico, esa identidad se difumina”, asegura a Vida Nueva Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología de las Religiones en la Universidad Complutense de Madrid. 
Si bien el descenso de los católicos es un proceso de largo recorrido (en 1998, el dato era del 83,5%), uno de los datos relevantes es que los españoles que se declaran ateos alcanza el 10,8%. 
Según Fernando Vidal, profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pontificia Comillas, el “malestar religioso” es lo que explica que el ateísmo se haya triplicado en España durante los últimos 15 años. “El aumento de la no creencia y, sobre todo, del ateísmo, que se había mantenido estable en mínimos durante décadas, así como la no asistencia a misa, pone de manifiesto que hay un fuerte malestar religioso en España”, destaca Vidal en conversación con esta revista. Para María del Mar Riera, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, las posiciones de determinados grupos vinculados a lo eclesial que realizan campañas de presión a nivel político también motivan este repunte del ateísmo. “Investigaciones más cualitativas muestran que este ateísmo crece cuando hay cuestiones en el debate público que causan rechazo”, destaca. El descenso de la identificación religiosa es más acusado en los jóvenes, ya que la suma de ateos y no creyentes alcanza el 50% en edades de 18 a 24 años, por encima del 46% que representan los católicos; de estos últimos, el 73,2% casi nunca va a oficios religiosos. 
“Por primera vez en España desde el final de la Guerra Civil, hay una generación en la que es mayoritaria la posición no religiosa respecto al catolicismo cultural”, comenta Díaz-Salazar. “Esto supone una ruptura de vínculos con la Iglesia. España sigue siendo sociológicamente católica, aunque los católicos sociológicos son ante todo personas mayores de 45 años”, agrega. 
De los jóvenes entre 25 y 34 años, un 52,8% se consideran católicos y un 75,5% afirma no asistir casi nunca a misa. Para Díaz-Salazar, esto apunta a una “secularización consolidada”. “Esta franja es la más relevante para ver una foto fija del momento y de las dinámicas de futuro”, apunta, ya que es el rango de edad próximo a tener hijos. En su opinión, la Iglesia española tiene ante sí la urgencia de “salir a las periferias”, como “necesidad sociológica”, para encontrarse con segmentos de la población a los que no consigue llegar. “La Iglesia tiene un suelo sociológico importante. Le queda poco tiempo, pero puede consolidar esa base. Puede elegir entre ser una minoría autorreferencial o una minoría creativa y abierta”, sentencia. 

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