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Queridos baezanos que amáis a la VIRGEN DEL ALCÁZAR:
Un año más nos disponemos a celebrar el día dedicado a nuestra Patrona, aprovechemos los días de la novena para acercarnos aun mas a ella, y ella nos acercara a su Hijo, que nos mostro las misericordias de Dios Padre.
Permitidme que me anticipe a utilizar la palabra MISERICORDIA, ya que en próximos meses vamos a comenzar un año de reflexión para profundizar en su significado para nosotros, que Dios es misericordioso y seguro que la Virgen María nos ayudara, ella entre los muchos títulos con la que podemos llamar es también “María, madre de la misericordia”, nos vendrá muy bien dejarnos acompañar por nuestra madre que tanto sabe del amor de Dios. Ella dio a luz para la humanidad a Jesucristo, misericordia visible del invisible Dios misericordioso. En el cantico del Magnificat la sierva del Señor alabo por dos veces al Dios misericordioso: “Su misericordia llega a sus fieles, de generación en generación”; “Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” Lc 1,50.54.
Por esto deseamos “proclamar continuamente la misericordia de Dios con la bienaventuranza Virgen María”, mujer que ha experimentado la misericordia de Dios de un modo único y privilegiado
Y todo ello por que el Papa Francisco anunciaba el 13 de marzo en la Basílica de San Pedro la celebración de un Jubileo de la Misericordia, un Año Santo extraordinario. La misericordia es uno de los temas más importantes en el pontificado del Papa Francisco quien ya como obispo escogió como lema propio “miserando atque eligendo”, que puede traducirse como “Lo miró con misericordia y lo eligió” o “Amándolo lo eligió”.
El rito inicial del Jubileo será la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientras el resto de años permanece sellada. La Iglesia ofrece esta oportunidad a los fieles una "vía extraordinaria" hacia la salvación, durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Cristo Rey del Universo.
El Pontífice cuando anunció el Año Santo dijo: “queridos hermanos y hermanas, he pensado a menudo en cómo la Iglesia puede poner más en evidencia su misión de ser testimonio de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual. Por esto he decidido convocar un Jubileo extraordinario que coloque en el centro la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: 'Seamos misericordiosos como el Padre'”.
“Estoy convencido de que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a dar consuelo a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo. Lo confiamos a partir de ahora a la Madre de la Misericordia para que dirija a nosotros su mirada y vele en nuestro camino”.
Los orígenes del “Jubileo” se remontan al judaísmo. Los Años Santos se celebraban cada 50 años, y durante el mismo se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. Por otro lado, a los ricos, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos.
La Iglesia católica ha dado al jubileo hebreo un significado más espiritual que consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.
El desarrollo de este Año se hará notar en numerosos aspectos de la vida de la Iglesia y en la de cada uno de nosotros que queremos ser sinceros en nuestra relación con Dios y la Virgen María.       
Por ejemplo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario, del próximo año litúrgico, serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”.
Sera una buena oportunidad para desarrollar en nuestras vidas las 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales.
Permitidme recordarlas, las corporales son: “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero (al inmigrante), asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos” y  las espirituales son, “dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas (cfr. asistir a los ancianos y a los enfermos especiales), rogar a Dios por los vivos y los difuntos”.  Todo un programa de vida que hemos de seguir asimilando para vivirlo en nuestra cotidiana.  
El Jubileo de la Misericordia será un año de muchas gracias divinas, que el Señor esparcirá por todos los hombres, ya sean estos creyentes o no creyentes. Será un año que va a golpear duro contra el individualismo y el egocentrismo tan de moda en la sociedad actual. Será un año para que las mujeres y los hombres salgan de pensar en sí mismos y volverse hacia los demás usando la misericordia, el perdón, la comprensión, la ternura. Porque en realidad, como dice una de las Bienaventuranzas que Jesús predicó en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia” (Mt, 5, 7).
Que María, la “Virgen del Alcázar”, nuestra Patrona, nos ayude a vivir con alegría y entusiasmo la fe en el Dios de las Misericordias y que su Hijo nos enseño. 
Que la Virgen del Alcázar os proteja a ti y a tu familia.
SANTA MARÍA DEL ALCÁZAR, RUEGA POR NOSOTROS
¡ VIVA LA VIRGEN DEL ALCÁZAR ¡    ¡ VIVA LA PATRONA DE BAEZA !
Domingo-Antº Pérez Fernández
Párroco-Capellán
Consiliario Agrup Arcip Cofradías

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