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Queridos fieles diocesanos:

 

Octubre y el Rosario

1. Durante el mes de octubre ocupa un lugar de honor el rezo del Santo Rosario.

Se trata de una devoción muy arraigada en nuestros pueblos y ciudades. Es una práctica piadosa que debemos, sin duda, a la Orden dominicana, cuyo VIII Centenario celebraremos próximamente a partir del día 7 de noviembre, pero que también promovieron con entusiasmo sus hermanos mendicantes, los Franciscanos. No es extraño, por ello, que la fiesta de Nuestra Señor del Rosario y la de San Francisco de Asís estén tan próximas: días 4 y 7 de octubre.

 

Piedad popular

2. Lo sencillo es muchas veces lo más hermoso. Esta bella oración en honor de la Santísima Virgen ante su Hijo Jesucristo, hunde sus raíces en la piedad popular.

Recordemos las palabras del Beato Pablo VI en elogio de esta piedad cuando escribió que “cuando está bien orientada, sobre todo mediante una pedagogía de evangelización, contiene muchos valores. Refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer… engendra actitudes interiores… como la paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción… Bien orientada, esta devoción popular puede ser cada vez más un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo”[1].

 

Su riqueza

3. El Rosario cumple perfectamente lo que el Concilio Vaticano II pide a la piedad popular en la Iglesia, a saber, que sea bíblica, trinitaria y cristológica.

Lo de ser bíblica es una evidencia, porque los misterios son un resumen perfecto de la vida oculta y pública de Jesús. Es trinitaria, porque todos los misterios concluyen con la doxología: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”. Es cristológica, porque el Avemaría está orientada hacia sus últimas palabras: “de tu vientre Jesús”. Además, es una oración de ferviente súplica por nuestras necesidades y las de todo el mundo, especialmente por la Iglesia.

Conviene hacer un silencio entre misterio y misterio, para contemplar sus contenidos y formular alguna intención especial. Sugiero pedir juntos, por intercesión de nuestra Madre del Rosario, por el Sínodo Extraordinario sobre la Familia, que se celebrará en Roma durante el mes de octubre, por el drama de los refugiados e inmigrantes en busca de un sustento del que carecen, por los cristianos perseguidos, y por nuestra preparación interior para el próximo Año jubilar extraordinario de la Misericordia… y cerrar esta oración con los 50 piropos a María Santísima de la Letanía.

 

En todas las Parroquias y Comunidades

4. El rezo del Rosario no ha pasado de moda, ni mucho menos. Hemos de preocuparnos en transmitir esta oración a las generaciones jóvenes de cristianos. Sería éste un acertado compromiso, y procurar que en todas las Parroquias de la Diócesis y Comunidades se dé la oportunidad a los fieles para la práctica de esta devoción de la piedad popular, acomodándose a las circunstancias concretas. Así se lo pido, y animo para ello, a mis hermanos sacerdotes, contando con la colaboración de los fieles.

Que nuestra “Madre de la Misericordia” nos acompañe para seguir conociendo la profundidad del misterio del amor de Dios sobre nosotros. Que ella sea “Arca de Alianza” entre Dios y nuestras vidas.

Con mi saludo y afecto en el Señor.

Jaén, 20 de septiembre de 2015

 

 

 

 

 

X Ramón del Hoyo López

      Obispo de Jaén



[1] B. Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, nº 48

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