Dediquemos unos minutos a la reflexión del misterio de la Encarnación

Navidad tiene una extraña etología de irradiación social, procede de las más profunda raíz cristiana: NAVI-DAD: imperativo del verbo DAR.

Si tú ya vives tu NAVI-DAD, refuérzala, si no, reflexiona…….

Hemos llegado los cristianos a la incongruencia de conmemorar la Navidad de Cristo pero sin Cristo.

Pusimos tantas envolturas y artificios sobre la cuna que se nos velo el rostro del que nacía. Nos quedo la cascara, se perdió la almendra.

La NAVIDAD  es una y sola. El hecho de que Dios, decidido a hacerse hombre, nació de mujer en la pobreza y en la humillación; el ingreso de Dios en nuestra propia historia, la esperanza de salvación para los pecadores.

Frente a esta NAVIDAD con mayúsculas que es la única y la verdadera, han surgido otras navidades con minúsculas, caricatura y sucedáneos, pequeñas trampas con que un mundo materialista sustituye la fe por el placer, la esperanza por el dinero, la adoración de dios por la adoración del hombre.    Por ejemplo: la navidad gastronómica, la postal, la turística, la consumista, la folklórica, la espumosamente piadosa, ect…..

Solo hay una NAVIDAD digna del nombre: la que conjuga el verbo DAR. Lo conjugo el Padre: nos DIO a su HIJO.
Lo conjugo la Madre: María DIO a luz a su primogénito para que fuera nuestra luz.
Y hemos de conjugar nosotros compartiendo con los hermanos el pan y el consuelo, la ayuda y el amor.

NAVIDAD es celebrar que Dios se hace hombre para quedarse entre nosotros y hacernos mas humanos.

Pero, mirando a nuestro alrededor, muchos se preguntan si Dios se canso y se marcho, o si decidió quedarse encerrado en los templos.
La verdad es que hoy no resulta fácil descubrir la presencia de Dios en medio de nosotros.   Nos encontramos con muchas situaciones sangrantes que parecen “dejadas de la mano de Dios”

Pero Dios ni se ha escapado ni se ha encerrado en nuestros Templos.
Dios sigue ahí fuera entre las prostitutas, los pobres, los drogadictos, las víctimas de la violencia o la marginación, en los niños sin familia, en los jóvenes marginados, etc……

¿ Por que muchas veces no vemos la presencia de Dios ?
Posiblemente porque hacen falta personas que lo hagan presente y visible. Somos nosotros quienes estamos llamados a hacer realidad en el mundo de hoy la encarnación de Dios-.

Hace dos mil años Dios necesito de una joven mujer, María, para poder compartir la vida de los hombres empezando en un lugar perdido de Palestina.
En nuestro mundo Dios no se encarna por arte de magia.

Dios se encarna , puede seguir naciendo en nuestro mundo, solo en la medida en que nosotros estemos dispuestos a hacerlo presente y visible en medio de las situaciones de dolor, de sufrimiento, de injusticia………
No es Él quien está ausente. Somos nosotros quienes no creamos los cauces para que la Buena Noticia, su Palabra hecha carne pueda transformar nuestro mundo y hacer que nuestra sociedad sea mas humana.

En un momento de la historia, Dios se hizo carne en Jesús de Nazaret. Hoy solo puede hacerse carne en cada uno de nosotros.
Eso es posible en la medida en que tu y yo nos hagamos presencia cercana para quien sufre.  Una presencia que transmita misericordia, perdón, cariño desinteresado, esperanza hacia el futuro……, amor capaz de dar la vida por los demás.

El desafío para los cristianos no es celebrar la Navidad, sino el ser Navidad para nuestros hermanos.  Ser el signo palpable de la presencia de Dios en medio de aquellos que han sido marginados y abandonados por todos.

Solo a través de nosotros la humanidad podrá experimentar la cercanía de un Dios que camina con nosotros en cada rincón del mundo, en toda situación humana.

Nuestra misión es: “ id y anunciar que el Reino esta cerca”, que “el Renio Dios está en  medio de vosotros”.
Celebrar es secundario. Lo importante es ser Navidad allí donde Dios resulta invisible.

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Asunto:
Comentario:
  Imagen, conteniendo la palabra secreta
Palabra Secreta: