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      Reunidos en El Escorial en el marco de la 67ª Asamblea General de Cáritas Española, los representantes de las Cáritas Diocesanas de todo el país y de las instituciones confederadas a Cáritas hacemos pública nuestra seria preocupación ante la evolución del impacto de la crisis en nuestro trabajo diario.
     Constatamos que en los DOS ÚLTIMOS AÑOS SE HAN DUPLICADO EL NÚMERO DE SOLICITUDES ATENDIDAS EN NUESTROS SERVICIOS DE ACOGIDA Y ATENCIÓN PRIMARIA. Esta realidad supone un auténtico reto para la misión cotidiana desarrollada por nuestras Cáritas y cada uno de nuestros agentes, que multiplican sus esfuerzos para atender las demandas de un número creciente de personas expuestas a unas condiciones de precariedad agudizadas por el exceso de endeudamiento de numerosas familias y los drásticos efectos del desempleo sobre muchos conciudadanos.      Esta realidad se ve agravada por la escasa respuesta de los servicios públicos, la aplicación de nuevos recortes sociales y el insuficiente alcance de las políticas sociales a la hora de atender los derechos básicos de los ciudadanos más golpeados por la crisis económica.

      Por ello, ante el creciente aumento de las necesidades sociales que desde los primeros síntomas de la crisis Cáritas viene poniendo de relieve a través de nuestro Observatorio de la Realidad Social, insistimos en la obligación de los poderes públicos de aumentar los recursos de los servicios sociales para las personas más vulnerables, al tiempo que reiteramos con rotundidad que la acción de ayuda que podemos realizar desde Cáritas tiene unos límites que ya están superados y que, dado el recorte en los recursos públicos, lo serán aún más.

     Desde esta Asamblea reafirmamos nuestra voluntad de seguir atentos a la evolución social para reclamar a las Administraciones unas soluciones a la crisis económica que no conlleven recortes sociales en detrimento de las personas excluidas, como ha sucedido con el PRODI (Programa Temporal de Protección por Desempleo e Inserción). Instamos, además, a avanzar de forma efectiva hacia un sistema de garantía de ingresos mínimos de inserción y a evitar la anunciada reducción en los recursos del Plan Concertado.

Reiteramos la dimensión internacional del compromiso de Cáritas en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, cuando queda atrás el 2010, una Año contra la Pobreza y la Exclusión en el que se ha alcanzado el escandaloso récord de 1.020 millones de personas que sufren hambre en todo el mundo.

      Convencidos de que la Ayuda al Desarrollo no es sólo un lujo para los tiempos de bonanza, sino una obligación basada en la justicia de la que dependen muchos procesos de desarrollo que pueden verse dramáticamente interrumpidos, denunciamos los recortes producidos en la Ayuda Oficial al Desarrollo y reafirmamos nuestra voluntad de presionar a todas las Administraciones públicas para que se cumplan los compromisos adquiridos.

     Apostamos por una economía a escala humana, inspirada por auténticos objetivos sociales y sostenibles, que esté al servicio de la construcción de una sociedad más justa y cohesionada. Instamos a los Estados miembros de la U.E. a trabajar en esa dirección dentro de la Estrategia “Europa 2020” y a dar pasos efectivos hacia una auténtica justicia social.

Apelamos al conjunto de la sociedad a trabajar sin pausa en la transformación de un modelo como el actual, donde todo queda subordinado a los puros indicadores económicos y de crecimiento, y la persona deja de ser principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales. Llamamos a todos los ciudadanos a sumar esfuerzos a favor de un marco de convivencia donde la diversidad cultural sea un elemento enriquecedor, alejado de toda actitud xenófoba y racista, y a rechazar cualquier medida que suponga una restricción en el acceso a los derechos sociales de las personas migrantes, y que limite su participación en la construcción de la sociedad.

     Esta invitación nos parece especialmente urgente en 2011, Año Europeo del Voluntariado, en el que desde Cáritas, junto a nuestro reconocimiento a la participación gratuita de tantas personas que se suman a la construcción de una sociedad más justa desde la cercanía y el encuentro con las realidades de pobreza y exclusión de su entorno más inmediato, reafirmamos nuestra visión del voluntariado como expresión de una comunidad que asume su responsabilidad ante los hermanos.

     Confiamos en que la oportunidad de este Año Europeo no quede en la mera celebración, sino que nos permita fortalecer la misión del voluntariado como eje dinamizador de una sociedad alternativa, más acogedora, más comunitaria y más accesible, sobre todo para tantos últimos y no atendidos en esta coyuntura especialmente grave.

     Al finalizar nuestra Asamblea General, dirigimos un llamamiento a la responsabilidad de todos ante las próximas elecciones autonómicas y locales. Y convocamos a los grupos políticos para que, por una parte, propongan, asuman y cumplan los compromisos indispensables que permitan solucionar los efectos sociales de la crisis, en concreto los que se recogen en el Pacto de Estado contra la Pobreza firmado el 19 de diciembre de 2007, y, por otra, suscriban un Acuerdo Marco “por la inclusión social y el empleo de los excluidos más vulnerables”, que contemple la participación de todos los actores sociales.
     El Escorial, 30 de enero de 2011.

 

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